Habría que remontarse bastante tiempo atrás, para ver tanto trabajo útil y de significación para el ciudadano común como en estos tiempos.
Nuestro congreso, nuestros legisladores, los políticos, gozan de un increíble descrédito. Han sido responsables de innumerables y razonadas críticas por cuanto se han puesto siempre en la línea de un mundo donde las personas comunes no habitamos.
Así, los grandes temas de la política, terminan siendo unas argumentaciones fláccidas de un grupo de personas que parecen vivir empujando temas que a nadie le importan.
Hoy resulta que nos vemos impregnados de significados corrientes. Son los hijos de los que viajan en el tren Sarmiento a los que injustamente someten a proceso por fumar un cigarrillo de marihuana, transformándolos en criminales, haciendo marcas indelebles en sus vidas e impidiéndoles dejar atrás, aun queriendo ciertas cosas. Son otros hijos y familias comunes a las que se les someten al rigor, la violencia de unos esterilizantes esfuerzos en los más débiles mientras, los señores de la droga esquivan al accionar de represión y encuentran nuevos productos y nuevos mercados con sus porquerías.